Muchas veces cuando estoy escuchando a alguien hablar sobre un problema, una situación o alguna dificultad, se me ocurren varias opciones que le podrían servir de solución. Es más, a veces hasta tengo ideas de cómo podría yo incluso ayudarle.
Sin embargo, la persona sigue hablando, explicando, dando más detalles, contando otros aspectos, consecuencias, posibles causas, eventos relacionados, etc. etc. Habla tanto y sin parar, que no me da chance a decirle nada.
A veces de tanto hablar, la persona solita llega a la conclusión que necesitaba. Lo cual es perfecto porque mi papel simplemente fue escuchar para que él mismo encontrara la solución. Pero otras veces, ni siquiera esto pasa, se nos acaba el tiempo, pasa algo que nos cambia el tema y a dicha persona nunca le interesó si depronto yo tenía alguna sugerencia.
En estas situaciones pienso: «Tal vez no convenga decirle nada». Tal vez el universo me está diciendo que no diga nada. Si él no quiere escuchar soluciones o ideas, no voy a ser yo quien se meta en «camisa de once varas» a tratar de solucionarle los problemas a quien no se quiere dejar ayudar.
Esto me pasó hace poco con alguien en particular, pero creo que puedo aplicarlo a muchos aspectos, en general:
Quien no escucha soluciones o nuevas ideas, tal vez no se quiere dejar ayudar
Jime

Deja un comentario