Hoy estuve en una presentación de bailes de unas niñas de colegio. Eran 26 grupos de todas las edades: entre 6 y 18 años. Había unas coreografías buenísimas: con disfrazes espectaculares y una coordinación excelente. Así como también había otros grupos a los que tal vez les falta algo de práctica.
Sin embargo a todos los grupos se les notaba que esta presentación de hoy se la habían tomado muy en serio y probablemente habían practicado todo el año para esto: a ninguna niña se le olvidó la coreografía (cosa que no debe ser fácil a los 8 o 13) y eran bailes de por lo menos 5 minutos con mezclas de varias canciones.
Buenos recuerdos
Tantos bailes me hicieron acordar de mis propias épocas de colegio, cuando yo también participaba en presentaciones de baile para las que practicábamos todo el año. (Buenos recuerdos de buenas épocas ?)
Hoy hubo quien filmara todos los bailes (era tan en serio lo de la filmada «oficial» que un grupo tuvo que repetir el baile de nuevo al final, porque la cámara tuvo problemas durante su presentación). Yo no me acuerdo si en nuestros bailes había quien filmara (depronto si), pero definitivamente no era tan fácil y práctico como hoy. Hoy todos los padres de las niñas estaban filmando con sus celulares y algunos con unas super camaras digitales.
En todo caso me puse a pensar: ¿Qué pensaría yo hoy de mis bailes si tuviera el video y me viera de nuevo?
- ¿Me sentiría orgullosa de lo bien que bailé?
- ¿Me parecería que bailé «ahi mas o menos» o «bien para la edad que tenía»?
- o ¿Me daría vergüenza mostrarle el video a alguien más?
La forma como yo recuerdo mis bailes del colegio
Hay unos que si debo confesar: probablemente no fueron mis mejores momentos en la tarima, de esos no quiero ver el video. Pero hay unos cuantos en los que mi recuerdo es de una coreografía «perfecta», de unos movimientos sensacionales y ejecutados a las mil maravillas.
Hay un baile en particular de Diciembre de 1996, del que me sabía la coreografía aún hasta bien entrado el siglo XXI. Tanto, que a veces en las rumbas cuando sonaba alguna de las canciones de la mezcla me ponía a hacer los pasos del baile. ¡Es mas! Si de casualidad alguna de mis compañeras de clase estaba en la misma rumba, no faltaba la mirada inquisitiva de: «¿Hacemos el baile o qué? ? (aaahh, les digo: qué buenas épocas eran ?)
Ese baile me encantaba y en mi mente, la presentación nos salió muy bien: sincronizadas, con entusiasmo, siempre sonriendo, coordinadas y al ritmo perfecto.
Todo lo vemos a través de un lente subjetivo
Pero la pregunta es: Si ahora pudiera verme bailando ese diciembre, ¿Pensaría igual?
No lo sé y tal vez nunca lo averigüe, porque no sé si exista video del baile. Pero incluso si lo viera, tampoco podría saber si mi recuerdo es «falso»: es probable que mis criterios de evaluación también hayan cambiado y lo que hace 23 años me parecía «muy bien ejecutado» ahora ya no me parezca tan bien. O quizás al contrario: ¿Qué tal si ahora me he vuelto más indulgente y el video ahora me parezca «buenísimo», cuando tal vez en el colegio ver el video me hubiera dado vergüenza?
Depronto es una buena cosa que no tengo el video. Porque entonces sólo me quedan los recuerdos: y cómo esos son buenos, pues: me quedo con la versión que me gusta ?. Si es la versión «real» muy bien, y si no… pues, se siente real para mí y se sentía muy real en ese entonces también, así que creo que eso es suficiente.
Ahora que estas niñas sí tienen sus bailes en video desde casi todos los ángulos posibles: tal vez ellas puedan guardar memorias un poco menos subjetivas (o tal vez prefieran, como yo, sólo guardar la memoria de cómo se sintió bailar en la presentación de hoy)-
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