El Blog de Jime

Algunas de las cosas que hago

Las panaderías y los cafés tienen un no sé qué

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No se si sea la influencia de las películas de Hollywood, el olor a pan caliente o mis historias en un café, pero la actividad de ir a sentarse a un café o una panadería, tomarse un cafecito, tal vez comer algo y tal vez leer un buen libro o conversar con un amigo me parece de las cosas más chéveres para hacer ?

Los orígenes

Todo comenzó cuando recién graduada del colegio, vine a Europa a un año de intercambio. Ahí conocí el concepto de poder ir un sitio donde sentarse cómodamente, tomarse sólo un café y si uno quería, quedarse ahí toda la tarde charlando, leyendo o trabajando. Esto era una noción nueva para mí.

Hasta ese momento los únicos sitios que yo conocía donde uno podía sentarse a pasar un rato eran restaurantes y bares; es decir que había que comer o tomar alcohol (nada de que «solo un cafecito»). Lo más parecido que yo conocía era la heladería de la Librería Nacional. Pero el problema en esa época es que aún no me gustaba el café ? (Si, aunque hasta a mí me cuesta creerlo: hubo un período en mi vida, hace ya muuuuchos años, en el que yo no tomaba ni una gota de café, pero de esas épocas heréticas no vamos a hablar ahora ?)

Juan Valdez

La primera vez que me di cuenta de lo mucho que disfrutaba «ir a un café» fue en mi linda ciudad natal, cuando con mi amigo «Aquiles» nos íbamos a charlar de vez en cuando al Juan Valdez que quedaba cerca. Estas charlas eran buenísimas porque discutíamos cualquier cantidad de temas interesantes: la vida, el trabajo, el amor, películas, música y por supuesto los chismes del momento ?.

Cuando decían «Vamos a tomarnos un café a Juan Valdez», ya sabía yo que era porque había algún tema importante (o un chisme que pocos sabían) que teníamos que discutir. Me encantaba, me daban hasta mariposas en el estómago ?.

Claro, en esas ocasiones lo más importante no era ni el café, ni el sitio, lo chévere de la actividad era la compañía y los temas a tratar.

Las películas de Hollywood

Pero no creo que ese fuera el origen, más bien esas fueron situaciones que acentuaron mi gusto por «ir a tomarnos un café». Me atrevería a decir que las culpables son las películas en las que el personaje se sienta en un café a escribir la novela con la que se va a volver famoso; o en las que la protagonista va todos los días a leer su libro favorito en el mismo café y ahí se encuentra el amor de su vida. Siempre muestran a alguien (con quien uno se identifica y quiere ser como el/ella) que tiene un «café preferido» donde los que atienden lo conocen, lo saludan amigablemente y le preguntan: «¿Lo de siempre?».

Muchos de estos personajes de película tienen estas vidas fabulosas que uno también quisiera tener; y entonces, cuando se te presenta la oportunidad de imitar esta actividad particular, es como simbólico: «Mi vida es tan fabulosa como en las películas» ?

Ahora, no vayan a pensar que yo me creo todo lo que dicen las películas, ni que trato de imitar lo mismo que hacen estos personajes imaginarios (tampoco me faltan tantos tornillos en la cabeza). Pero de cierto modo, creo que este «simbolismo» ayudó a crear la imagen positiva que tengo de «ir a sentarme a un café una tarde a leer un libro»

Aprender a disfrutar de tu propia compañía, sola

Lo que terminó de establecer el paradigma en mi mente, fue cuando hace unos años, estaba viajando frecuentemente por trabajo y a menudo me tocaba pasar fines de semana sola en ciudades donde no conocía a nadie.

En una situación así, es normal quedarse en la casa (o en el hotel) y no hacer nada especial (tal vez alquilar una película). Pero llega un momento en el que ya no puedes seguir haciendo esta gracia en pleno verano, cuando el clima y el calorcito te llaman a que salgas a disfrutar el sol.

Tocaba salir, pero no conociendo ni la ciudad, ni a nadie, las opciones eran limitadas. Así que aquí fue cuando dije: «pues voy a hacer como hacen en las películas» ? y me fui a buscar un café para sentarme a leer un libro (cual intelectual interesante)

Leí un montón de libros de fantasía (lloré y me reí en público, ahí en pleno café); me volví experta en identificar el asiento más cómodo y el mejor ángulo para ver la gente pasar y al mismo tiempo disfrutar del sol (o resguardarme del frío, porque el asunto siguió en invierno también). Pero sobre todo: Aprendí que me gusta mi propia compañía ? (y la de un buen libro también, claro)

Un placer que me alegra el día

Hasta el día de hoy, ir a tomarme algo en un café o una panadería, sigue siendo uno de los mejores lugares para pasar una tarde (o una mañana) libre. Es algo que puedo disfrutar en compañía o solita. Cuando estoy con alguien más, el atractivo es la charla con el personaje. Pero cuando estoy solita, tiene un encanto particular.

No sé si es por la memoria de mi intercambio (ahora ya no soy la niña que se deslumbra, sino que soy la adulta contemporánea e interesante ? que va y toma café ☕️); o los buenos recuerdos de mis charlas en Juan Valdez; o la influencia de tantas películas que me he visto con el mismo paradigma; o el hecho de que le saqué tanto jugo a pasear por los cafés de diferentes ciudades cuando estaba de viaje de negocios. Tal vez sea la mezcla de todo esto, pero esta actividad tiene «un no sé qué» que me alegra el día.

Algunos de ustedes sentirán algo parecido cuando van a tomarse un cafecito por la tarde a algún sitio que les guste (probablemente mi hermano entre ellos). Otros tal vez no (algunos amigos míos no toman café ?); pero quizás tienen una actividad o un sitio que les encanta y que nada más la idea de ir, ya les sube el ánimo (de esos planes de sábado por los que uno desde el martes se alegra).

Lo importante es identificarlo y gozárselo al máximo: es TU tiempo para TI y se merece que lo disfrutes triple:

  1. antes (cuando te alegras antes por la expectativa),
  2. durante (cuando lo disfrutas con todos los sentidos)
  3. y después (cuando te alegras al recordar)

¿Tienes un sitio o una actividad así? Si sí, cuéntame en los comentarios. Me encantaría comparar notas ?. Y si no, búscate una que seguro la encuentras, vale la pena ? (y también me cuentas, que me gustaría saber)


2 respuestas a «Las panaderías y los cafés tienen un no sé qué»

  1. Avatar de Pompilio
    Pompilio

    Si ir a tomarse un cafe es una buena estrategia para compartir temas con las personas que nos interesan, pero lo mejor es que el cafe es taaaannn rico, que ya saborearlo es toda una delicia

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    1. Avatar de mjaragon
      mjaragon

      Es cierto, ir a tomarse un café es una actividad social muy buena.
      Y tienes razón: es muy rico. Saborearlo calientico y sentirle el aroma es toda una delicia ?

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