París, 15 de Abril de 2019, a las 6 de la tarde durante la misa: una alarma de incendios avisa que un evento que hará historia, está a punto de suceder. Llamas, que aunque al comienzo ni visibles eran, lograrán al cabo de las siguientes 9 horas destruir por completo la aguja y el techo de la hermosa Catedral de Nuestra Señora de París.
No tengo mucho que decir al respecto. Simplemente tengo que escribirle a Notre Dame, porque cada vez que veo las imágenes de la Catedral en llamas o cada vez que leo o escucho de nuevo sobre lo que ocurrió ese triste lunes, se me hace un nudo en la garganta y me duele un poquito el pecho.
Inesperadamente entristecedor.
No sé exactamente porque me entristece tanto: tal vez sea por los 800 años de historia que esta Catedral puede contar; o tal vez sea porque de verdad es muy bonita; quizás sea por la imponencia que despliega erguida elegante en medio del Sena; depronto es por las emotivas novelas históricas que he leído que se desarrollan en parte al rededor de Notre Dame.
Probablemente sea por todas las anteriores. Pero una cosa sí sé con seguridad: verla en esas imágenes, en llamas, vulnerable y en riesgo de desaparecer, me estremece (no importa cuantas veces hayan repetido los mismos videos en los noticieros esta semana)
Lo bueno es que sigue ahí
¡No se cayó! ? «Sólo» (si me permiten la desfachatez de usar el calificativo de «sólo» en este caso) fueron la aguja del siglo XIX y el techo los que perdimos. Gracias a los valientes y comprometidos Sapeurs Pompiers de Paris que lograron salvar el resto de la estructura, la mayor parte de la icónica construcción sigue en pie.
La fui a visitar pocos días después del siniestro y aunque se le nota que le falta un pedazo, sigue ahí, tan bonita como siempre.
Ahora habrá que ver cómo se desenvuelve la restauración de esta víctima que en menos de una semana ya recibió miles de millones para repararla. Interesante será ver si la «restauran» (igual como estaba antes) o la «reconstruyen» (con algún nuevo diseño innovador como proponen algunos). Vamos a ver como será el siguiente capítulo en la historia de esta magnífica construcción.
El fondo de la foto esta vez, es el estante del espaldar de la cama de un hotel «du Pré» ?




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