El fin de semana pasado, Windows decidió actualizarse (sin mi permiso), pero en mitad de la actualización cambió de opinión y no terminó de hacer lo que tenía que hacer. Ocasionando de este modo que mi computador ya no pudiera arrancar más: Todo el fin de semana y el comienzo de esta semana me lo pasé viendo la antipática «Pantalla Azul» que sale cuando Windows no sabe que hacer.
Quienes, como yo, trabajan tiempo completo en su computador, entenderán que esta situación puede llegar a ser, en el peor de los casos una catástrofe de enormes magnitudes (sobre todo si no haces copias de seguridad frecuentemente). Incluso si eres cauteloso (como yo ?) y haces copias de seguridad con cierta regularidad, de todos modos significa al menos un día completo perdido recuperando el sistema operativo y restaurando datos (hoy aun sigo restaurando algunas configuraciones).
Así fue el comienzo de mi semana: nada agradable para decirles la verdad. Pero el lunes restaurando Windows, pensando en lo desafortunado del evento, yo no me alcanzaba a imaginar lo que se venía aun.
Pantalla Azul en la vida real
El martes me dieron una noticia terrible: mi queridísimo tío se nos fue ?. Falleció de un modo que se sintió demasiado de repente y sin aviso.
Nadie nunca está realmente preparado cuando un ser querido se va… pero ahora siento que llevo toda esta semana en «pantalla azul en mi vida»: el sistema se bloquea y falla y llora de repente simplemente cuando veo una foto, escucho una canción o leo alguno de los lindos textos que escribe mi familia en redes sociales. No puedo hablar de mi tío sin que se me quiebre la voz.
Esta semana no he podido escribir, primero porque no tenía computador, pero luego porque parte de lo que quiero lograr con este blog es escribir cosas positivas y alegres cada día. En estos días no tengo muchas cosas alegres que contar: estoy triste.
Maravillosos recuerdos
La razón por la que estoy tan triste, es porque sé que mi tío me va a hacer mucha mucha falta. Se fue y nos deja a todos un vacío en el corazón.
Él era lo máximo: siempre cantando, bailando y sonriendo, contando chistes y haciéndonos reír a todos.
El hermano mayor la familia, siempre dispuesto a ayudar, apoyar, guiar y enseñarnos algo nuevo a todos.
Amante y conocedor de la música, con cada historia fantástica que nos contaba, había casi siempre una canción que acompañaba; a veces era al contrario: la canción era la historia.
Excelente cocinero, qué deliciosos platos los que sabía preparar: el atollao de mi tio es fenomenal y el famoso rabo de toro que hacía, tenía fiesta especial cada año en plena feria de Cali.
Siempre era uno de armar paseos con toda la familia: salidas al río, idas a finca, caminatas; mi tío no la pensaba dos veces y ya estaba apuntado al paseo; y entre más primos y más tíos se apuntaran mejor: a todos nos llamaba y nos iba a recoger.
Mi tío me enseñó a hacer rosas de servilleta para no irle a comer cuento a cualquier tipo que se las picara de romántico y viniera a tratar de «convencerme» con una rosita de servilleta en alguna fiesta. Ningún tipo me convenció con rosas, pero él sí que me convencía y me llenaba el corazón de alegría con cada rosa de papel.
Nos hacía reír a todos cada vez que sonaba la primera estrofa del himno nacional de Colombia y él volteaba a mirarme y me decía: «Pero Gime, ¿Porqué estás entre cadenas?» (y no importa cuantas veces hizo el mismo chiste, siempre, después de años de repetirlo, siempre nos hacía reír)
Qué bonito verlo bailar tango con mi tía: esa elegancia y esa gracia de ambos moviéndose sincronizados a ritmos argentinos.
Su sonrisa cuando cualquiera de nosotros llegaba de lejos a visitar: mi tío se alegraba inmensamente al vernos y se inventaba siempre algún ágape, alguna rumba, algún almuerzo para reunirnos a todos.
Mi tío me hizo un horno de leña para hacer pandebonos en la casa de mi abuela. Digo que me lo hizo a mí, porque así lo recordaré siempre: un día, poco antes de yo irme a estudiar a Alemania, llegó con la idea de hacer un horno de leña en el solar y comenzó a «vendernos» la idea de hacer pizzas y pandebonos en el susodicho. De tanto hacerme agua la boca, le dije: «Tío, si van a hacer ese horno, lo tienen que hacer antes de que yo me vaya porque tengo que probar los pandebonos que hagan en el horno de la familia». Y no fue sino que le dijera eso y en un abrir y cerrar de ojos mi tío hizo que el horno estuviera listo a tiempo para hacer pandebonos antes de que Jime se fuera. ¡Que ricos esos pandebonos!
Tengo tantos lindos recuerdos de un hombre maravilloso que fue buen padre, buen hijo, buen hermano, buen tío, buen esposo, buen abuelo, buen amigo, buen ciudadano, buen ingeniero, buen bailarín, buen cocinero, buen cantante, buen cuenta cuentos: mi tío.
¡Cómo te voy a extrañar!
La restauración no ha finalizado
Mi computador ya está funcionando de nuevo y ya casi termino de resturar todos los datos que perdí el fin de semana, no hay más pantallas azules en mi compu por el momento.
Pero la otra pantalla azul no se como la voy a arreglar… para esta otra no tengo rutina de restauración establecida ?
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