Hoy tenía una entrevista importante. Empezaba a las 10am, pero a las 9:30 (cuando ya estaba en camino) me di cuenta de que dos cosas -que eran urgentes e importantes- no estaban bien:
- Una publicación que debía estar en línea hoy, tenía errores ortográficos.
- Una función que debe estar funcionando para un cliente, no arrancaba.
Ambas cosas me iban a estar rondando la cabeza todo el día y yo iba a estar esperando cualquier momento libre durante la entrevista para «escaparme» y encargarme de ellas.
No me iba a poder concentrar en la entrevista, pero, ¡Gracias al cielo que existen los celulares con internet! Así que hice lo único que podía hacer:
- Entré a la publicación con mi celular y en la mini-pantalla, como pude, corregí todos los errores que había detectado. (Después de la entrevista me di cuenta de que me habían hecho falta dos, pero eso no lo sabía en la mañana, así que tenía una conciencia tranquila).
- Le envié por correo a un compañero las instrucciones de lo que había que corregir para el cliente, con la aclaración de que era importante y urgente.
Dos actos muy simples que cualquiera hoy en día puede hacer. Pero que hicieron toda la diferencia en mi entrevista, por una razón muy sencilla: Mi cabeza estaba en el mismo lugar que yo; es decir que no tenía nada «urgente» en mi mente que me distrajera; no tenía pensamientos constantes que no me dejaran concentrar en la conversación que estaba teniendo.
Tener mi mente activamente presente en el momento y lugar en el que me encontraba, me permitió aprovechar mucho más la experiencia que tuve.
Últimamente oímos más y más sobre la importancia de «estar atentos al momento presente» y «ser conscientes del Aquí y el Ahora», pero no siempre sabemos en términos prácticos lo que esto significa o cómo aplica a la vida diaria.
Por eso me gustan estas situaciones en las que pequeñas cosas me hacen caer en cuenta de cómo estos conceptos «abstractos» se vuelven tangibles y reales: en el instante en que le di «guardar» a esa publicación corregida y «enviar» a ese correo a mi colega: físicamente sentí como mi cuerpo se relajó y mi mente se liberó de repente para la actividad que seguía.
Por cierto: me fue muy bien en la entrevista, por si se lo estaban preguntando 😉 (era para trabajar en colaboración con otros profesionales del «mundo digital» de la región donde vivo, duró como 6 horas, así que fue fantástico no tener que estar pensando en ningún «pendiente» que hacer 🙌)

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