Hace unos años vi un letrero que decía: “La vida es demasiado corta para ser consecuente” y aunque no me siento particularmente orgullosa de decirlo: debo confesar que estoy de acuerdo con esa frase ?. Hay muchas cosas a las que esta frase podría aplicarse, pero para mí, el aspecto más importante al que se aplica es a la conservación del medio ambiente en nuestra sociedad actual.
Algunas de mis metas para cuidar del medio ambiente
Me gustaría poder decirles que yo cumplo al 100% con las cosas que pienso y digo que son correctas, como por ejemplo:
- No usar plástico innecesariamente
- No usar nada desechable
- No comprar cosas nuevas cuando las viejas aun pueden ser utilizadas o reparadas (“cosas nuevas” incluye todo: desde las medias, hasta el celular)
- Comprar alimentos únicamente de fuentes «bio», «ecológicas» o que al menos se preocupen por tratar bien el suelo, el agua y los animales
- No desperdiciar agua
- No desperdiciar energía eléctrica
- No comprar productos ofrecidos por empresas que estén dañando el medio ambiente y ni siquiera tengan programas de conservación o algún tipo de responsabilidad social
- Preferir siempre comprar local
- Prescindir de alimentos que no son nativos del lugar en el que estás (como por ejemplo comprar uvas de Sudáfrica en vez de esperar a que sea temporada de cosecha de uvas en el sur de Alemania y sólo comer uvas en esa temporada)
- Nunca nunca botar comida a la basura
- Preferir los productos de calidad, buenos, de empresas responsables (aunque sean más caros y mas difíciles de conseguir); en lugar de comprar “barato y fácil” de empresas que quien sabe dónde producen, a quien explotan o qué recurso estarán agotando.
- y así varias cosas…
Lo intento, créanme que lo intento y mi mente se ocupa constantemente con estos temas: pienso muchísimo antes de comprar algo y a veces cuando me compro algo que no debí, el remordimiento de consciencia es sincero.
Medidas que he logrado incorporar en mi vida
Hay algunos comportamientos que sí he logrado establecer relativamente bien:
- No compro nunca agua envasada en botella de plástico (para la muestra: el día que preferí comprarme una 7-Up horrorosa, sólo porque el agua venía en plástico. Pero aquí por ejemplo por cumplir la regla No.1, incumplí la regla No. 10, porque no me pude tomar toda la lata ?)
- Siempre que puedo tomo agua de la llave (tiene que ser de verdad un lugar donde el agua de la llave sea demasiado sospechosa para que yo no la tome)
- Cierro la llave del agua cuando me estoy enjabonando las manos o cepillándome los dientes.
- Hace años dejé de comprar mangos y aguacates en el mercado, porque esas frutas NO se dan aquí. Las tienen que transportar miles de kilómetros para poder vendérmelas en Alemania y no me parece que se justifique (y este sí que ha sido un sacrificio: una de mis frutas preferidas siempre será el mango y una de mis salsas favoritas siempre será el guacamole. Prescindir de ambas no ha sido fácil, pero es que no logro justificarlo moralmente)
- Hace varios meses que comencé a comprar huevos y carne únicamente de proveedores locales (en mi casa sólo se compran huevos los días del mercado de la ciudad, sino no)
- Nunca recibo ni pido pitillos en los restaurantes
- Me compré un vaso reutilizable para el café y cuando pido un café para llevar, les pido que usen MI vaso y no uno desechable
- En ferias y conferencias no recibo ninguno de los regalitos que le dan a uno en todos los estantes, si no estoy segura de que sí les voy a dar buen uso
- Hace años que dejé de recibir lapiceros gratis en ferias y conferencias (todavía estoy usando los que “recogí” en una feria en Hannover en el 2009)
- Cuando estoy comprando algo, lo que sea, si hay varias opciones para lo mismo: siempre trato de elegir la que tenga menos empaques, menos plástico y sea más reutilizable o duradera
- Cuando veo cosas nuevas como por ejemplo: crema dental en pastillas (y no en crema que necesite un tubo de plástico) o champú en barra (y no líquido que también necesita envase de plástico) de una lo compro y trato de adaptarme a usarlo siempre en lugar de la presentación tradicional
- Siempre llevo una bolsita de tela en mi maleta para poder decir en cualquier tienda que no me den bolsita adicional, porque no necesito
- No tengo carro y siempre que puedo prefiero usar transportes masivos, así me demore un poco más en llegar a mi destino.
- Sólo imprimo cosas que sean absolutamente necesarias y cada que puedo utilizo papel reciclado y lo uso por ambos lados.
- y así, intento hacer cosas que disminuyan mi impacto ambiental
Algunos puntos no salen tan bien como pensaba
Todos los puntos que listo arriba son buenos, pero no es suficiente y lo sé. Hay muchas otras cosas que podría y debería hacer, pero aquí es donde la frase que les mencioné al comienzo me cuadra tan bien: La vida es demasiado corta para ser consecuentes. Por ejemplo:
Café de afán
Salgo de la casa tarde, no he desayunado, para colmo se me olvidó traer mi vasito de café y sé que voy a estar todo el día por fuera. Quisiera poder tomarme el café en la tienda sentada usando una taza de cerámica, pero no tengo tiempo: ¿De verdad me va a tocar quedarme sin café al desayuno? A veces si, a veces soy consecuente y digo: “No, de malas, te olvidaste de tu vasito, ahora paga las consecuencias y no tomes café”. Pero esta actitud tan correcta, no la logro siempre. De vez en cuando hago caso omiso y me compro el café en vaso desechable.
Uvas en invierno
Cuando voy al mercado “local” de la ciudad SIEMPRE hay uvas, no importa la época del año. Muy pocas veces sé exactamente de donde provienen, pero si no hay otra fruta que esté en temporada (por ejemplo en invierno)… la verdad es que no pregunto y sé que ya varias veces he comido uvas que han volado kilómetros y kilómetros para llegar a mí.
Lácteos prácticos
Cuando estamos a dieta, compramos “Quark” para el desayuno (es un derivado de la leche parecido al yogur griego, pero con más proteína), pero el que necesitamos es uno que sea bajo en grasa porque estamos a dieta. El único que se consigue en el supermercado que nos queda cerca a la casa es uno de la marca propia del supermercado que es por supuesto muy económico. Al ser un derivado de la leche tan procesado y tan económico sé que las vacas de esa granja probablemente NO son tratadas como es debido. Pero ¡Hey! Es el único que conseguimos, ¿Entonces qué? ¿No puedo comprarlo? Y si no lo compro ¿Qué comemos al desayuno que tenga la misma cantidad de proteína, tan baja cantidad de grasa y nos sepa igual de rico? Sé que existen opciones, lo sé, pero esta es la que más nos gusta y la que más nos conviene, todas las demás opciones significan un camino larguísimo para ir a comprarlo (quien sabe a dónde) o comer cosas al desayuno que no nos gustan casi.
Medias por coser
A mis medias se les hace un rotico en la punta del dedo gordo muy fácil y muy rápido. Algunas las he vuelto a coser porque es de veras sólo un rotico en la punta, el resto de la media está intacta. Pero no todas, algunas aún están en la bolsita del costurero esperando a que yo las arregle. Han habido un par de veces en las que me he quedado sin medias limpias para usar y sin embargo no he sacado el tiempo para terminar de coserlas todas ?. El otro día fui a la tienda y en contra de todo lo que predico: me compre tres pares de medias nuevos ?… Aún sigo planeando coser las que están rotas, pero ya hice una primera compra innecesaria ?
Y como estos, tengo otros varios ejemplos.
Yo sé que podría hacer mucho más y ser una ciudadana del planeta mucho más responsable. Pero a veces, como tantas otras personas, elijo el camino fácil, la opción rápida y cómoda.
«Algo es algo, peor es nada»
No debería ser así, pero a veces siento como si fuera inevitable. No lo es: sí que se puede evitar. Sí es posible ser un ciudadano modelo. Hay muchas personas en el mundo que lo son. Lo que pasa es que requiere de un alto esfuerzo y varios sacrificios que muchos de nosotros no estamos preparados para hacer.
Sigo teniendo esperanza. Pienso que hacer aunque sea un poquito es mejor que rendirse y no hacer nada. Si todos hiciéramos un pequeño sacrificio, ya lograríamos bastante. Tal vez algunas de las pocas cosas que yo hago, inspiren a otros a hacer otras, y así va comenzando el efecto dominó que tanto necesitamos para salvar nuestro hábitat.
Yo aún no he aprendido cómo cumplir todas mis reglas, pero ahí voy, pasito a pasito, cambiando mis costumbres una por una. Habrá algunas que se tardarán un poco más que otras (no tengo planes de dejar el agua caliente por las mañanas en ningún futuro cercano, ni dejar de montar en avión para ahorrar gasolina por que no voy a atravesar el atlántico en barco para ir a visitar a mi familia), pero poco a poco iremos mejorando.
¿Ustedes que opinan? ¿Qué otras cosas puedo hacer para contribuir a la conservación de nuestro planeta? ¿Qué cosas has comenzado a cambiar y mejorar tú en tu vida?
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